JUAN DEL PUERTO
El dormido y apagado despertó de la peor manera,
Fue un día como tantos en su trabajo del puerto,
Porque a Juan no era este trabajo el que le traía flojera,
Eran años enteros cinchando lo que lo traían muerto.
Sin estudios y con pocas palabras tuvo muy pronto una esposa,
Y se lleno de hijos, aumento su trabajo y horas tuvo que doblar,
En los repartos de tareas en su casa él lavaba hasta la losa,
Y en sus trabajos nunca dijo no cuando había que apechugar.
Eran niños cuando Juan y su esposa se conocieron,
Juan siempre callado y laburante empedernido,
Se arreglaron y un buen día de aquel barrio se fueron,
Todos encontraron raro que aquellos dos formaran un nido.
Amigos, Juan, por trabajo o por estilo, muchos no tenía,
En cambio ella, siempre le rodeaban sus amigas o compañeras,
Pero Juan con su esfuerzo, darle todos los gustos solo quería,
Ella lo supo y enseguida atinó a entregarse a sus gustos entera.
Tuvieron cuatro hijos y Juan su trabajo redobló,
Juan cambiaba de aspecto, su mujer nunca cambió,
Juan adelgazaba y su espalda por todo peso se dobló,
Ella a pesar de sus cuatro hijos solo para ella vivió.
Pero un día en el puerto llamaron a Juan y le informaron,
Que debía realizarse los exámenes de salud,
Su carné había vencido y trabajar no lo dejaron,
Al llegar estuvo incómodo, encontró una multitud.
Juan el tranquilo estaba inquieto, mucha gente lo alteró,
Al fin toco su turno, por los resultados igual tuvo que esperar,
Dos médicos hablaron con Juan, pálido, tembloroso, y de pronto lloró
Por una irregularidad, en su vida hijos nunca podría engendrar.
Sin contar sobre sus hijos, Juan pidió una confirmación,
Lo confirmaron nuevamente y además le dijeron
Que sus órganos nunca tuvieron suficiente maduración,
Su mujer y los padres hacerle eso como pudieron?
De regreso a su trabajo, ese día en el puerto
Encontraron a otro Juan, rebelde, inquieto, gritando,
Solo uno pregunto, que pasa Juan? Juan está muerto!
Al mismo que preguntó, él le contó y se fue doblando.
Ese que preguntó resulto ser un amigo, y a Juan mucho le habló
Desde que los médicos le informaron Juan se sintió morir,
Al hablarle ese amigo, de lo que pensaba, solo en sus hijos pensó,
Repasando su historia sintió lo que nunca llego a sentir.
Juan se fue del trabajo y de algunas cosas se informó,
Luego se fue a su casa, de allí a su esposa echo,
Agarro a sus cuatro hijos y con ellos se marcho,
Ya no fue más Juan del puerto, porque al puerto no volvió.
Con el correr de los años, recién se pudo saber,
Que Juan no era “el dormido” todos lo querían ver,
Porque por ser padre ejemplar, se hacía mucho querer,
Y muchas mujeres se preguntaban porque viudo le gustaba ser.